
Mi generación está irremediablemente marcada por aquel fenómeno
televisivo conocido como Barrio Sésamo, que en su época dorada en
España nos hizo disfrutar con Espinete, ese enorme erizo rosa y un
bicho que si resulta ser efectivamente un pájaro, la verdad que impone
bastante. A Don Pimpón me refiero.
Pero hoy toca centrarse en aquel personaje que a mí me llamaba la
atención porque era "mayor" (a mis ojos) pero tremendamente enrollado
con los chavales: Chema el panadero. Creo que hoy por hoy es el
personaje sobre el que se han creado más mitos.
De hecho, crecidita ya la generación Espinete, las principales
irreverencias con respecto a esta serie se centran en Chema y en su
presunta condición de cocainómano. ¿Mito, realidad?, el caso es que la
profesión del personaje ha alimentado el mito mediante esa metonimia
facilona que acaba asociando la harina con la coca.
¿Pero
quién era Chema en realidad? Su nombre real es Juan Sánchez y lo que
casi nadie sabréis es que acabó casándose con Chelo Vivares, la actriz
que nada más y nada menos encarnaba al mismísimo Espinete y que conoció
cuando coincidieron en el grupo musical Red de San Luis, a mediados de
los 70.
En la estupenda página "Qué fue de..."
nos revelan además la siguiente información: "Juan participó en "Donde
está el corazón" (1990), un film norteamericano dirigido por John
Boorman y protagonizado por Uma Thurman, hizo colaboraciones en
episodios de las series "Farmacia de guardia" y "Los ladrones van a la
oficina" y también se dedica a la pintura. Ambos han trabajado juntos
con mayor frecuencia en el teatro, primero con una versión teatral de
"Barrio Sésamo", realizada a finales de los años 80 con
representaciones por los pueblos y ciudades de España y más
recientemente en diversas obras, siendo la última de ellas "La cabeza
de Batistuta".
E investigando un poco más, descubro que "Chema" aparece como enfermero
en "Matador" (Almodóvar, 1986) y en el capítulo "Un invitado en
domingo" de la serie "El Señor Villanueva y su gente" (1979).
Y en este periplo "gugueliano" me topo con que efectivamente no soy el
único nostálgico al que le ha dado por profundizar en la leyenda de
Chema:
-En el blog "Videosdiarios",
su autor nos confiesa "...Pero lo q acabó de perturbarme es saber q
(Chema) se casó con ESPINETE!!! No, no se nos hizo zoofílico después de
tanta farla. Resulta q se casó con la actriz q iba dentro del
puercoespín más marica q ha parido la televisión"
-En el blog "Al abordaje"
de Tele5, bajo el simpático título de "Espinete, ¿quieres a Chema como
legítimo esposo?", se nos comenta en un post acerca de los esponsales
de Juan "Chema el panadero" Sánchez que: "No es que sea una novedad, no
se han casado ayer, pero al menos aquí no lo sabíamos. Aunque alguno
asegura que ya entonces, por la tele, se les notaba demasiada
complicidad en cómo se miraban. Sobre todo en los ojos de Chema, que
Espinete -con eso de la careta- tenía menos expresividad que Imanol
Arias.
Sólo falta que lo de Epi y Blas salga por fin a la luz, ahora que ya pueden casarse."
-En Barrapunto.com nos comparten: "...que chema era el "camello" de barrio sésamo y que en
realidad la harina de la panadería no era tal. Se rumorea que estaban
todos tan enganchados en el barrio que creían tener de vecino a un
erizo rosa gigante que no podía aplaudir mientras hablaba" y que "salió
en "el Lute" haciendo de policía dando una buena paliza a Imanol Arias.
A partir de entonces dije "joder, mira a que se dedicaba el padre de
Ruth y Roberto, no me extraña que no lo dijera en el barrio, menudo
torturador". Pero en ese barrio había cosas muy sospechosas, porque la
chica que era vecina de Espinete tampoco se sabía a qué se dedicaba, yo
creo que era prostituta o algo así. Y Espinete ¿por qué tenía una casa
para el solo? ¿y ese despertador enorme? ¿de dónde sacaba la pasta para
pagar el alquiler y la comida? ¿era de protección oficial de erizos?
Tantas dudas..."
Y ya para ir finalizando tan interesante reportaje, volvamos a tirar del archivo visual de You Tube en donde si bien no hay mucho material sobre Chema el panadero, al
menos lo que hay constituye un documento revelador sobre la
irreverencia que se perpetra hoy contra Barrio Sésamo en general y
contra Chema en particular (en la red encontramos múltiples referencias
a Chema como "el panadero farlopero").
Comenzamos con un momento musical a cargo de la banda punk Ponzoña
Agresiva, que con un pegadizo tema se decanta por la tesis de la
presunta dependencia de Chema al polvo blanco. "Chema"
es el original título de esta pieza (los autores han tenido el detalle
de subtitular la letra para que podamos cantar también nosotros desde
nuestros hogares).
Seguimos con "Barrio Sésamo y otras semillas",
una recreación alternativa de las ocupaciones de los habitantes de tan
popular barrio. El documento se centra aquí en la implicación de Ana en
el tráfico de estupefacientes. Ana no duda en ofrecer a los niños y a
la "mopa con ojos" (Espinete) algo "de fumar" a cambio de cotilleos del
barrio que revelan las perversiones de Julián, Don Pimpón y Chema en
particular. Ana les ofrece además irse juntos a prepararse un Cola-Cao
con Fanta y Coñac.
Destacar la versión de la cabecera de la serie en la que se han empleado impactantes efectos visuales.
En el último programa de Ruffus & Navarro, Pepe Navarro entrevista a un Espinete y un Don Pimpón visiblemente desmejorados por una vida llena de excesos.
Y cerramos con un impactante relato propio del realismo urbano: Espinete Underground. ¡¡No apto para cardíacos!!
Escrito por Gabriel Incertis Jarillo
El legendario intérprete y ganador de un Oscar por Ben-Hur ha fallecido en Los Ángeles, a los 84 años, tras haber sufrido durante años un imparable deterioro debido al Alzheimer.

La voz profunda y el rostro sobrio de Charlton Heston, fallecido hoy en los Ángeles, permitió al Hollywood de los años 50 revivir personajes históricos como Moises o El Cid.
«Tengo una cara de otro siglo», llegó a decir el actor.
El legendario intérprete, ganador de un Oscar por Ben-Hur, la película más aclamada de la historia, murió en su residencia de Beverly Hills, tras haber sufrido durante seis años un lento e imparable deterioro debido al alzheimer.
Con una entereza propia de sus personajes, el propio actor hizo público que padecía una enfermedad que le iría mermando poco a poco la memoria y sus funciones vitales, al igual que le ocurrió a su buen amigo, el que fuera presidente de Estados Unidos Ronald Reagan.
«Debo tener coraje y resignación en igual medida», dijo en aquel momento Heston, quien se vio obligado a cerrar definitivamente entonces la puerta al cine y a toda actividad pública al frente de Asociación Nacional del Rifle, organización en favor de las armas que lideró durante años.
Con su constitución atlética, sus rasgos marcados y su timbre de voz, Heston encajó perfectamente en el tipo de estrella que Hollywood buscaba para sus grandes producciones de los años 50, en los que la industria buscó inspiración en la Biblia y en los libros de Historia.
Heston será recordado como el Moisés de Los diez mandamientos y el héroe de la reconquista española, Don Rodrígo Díaz de Vivar, en El Cid.
Pero sus reencarnaciones de personajes históricos no acabaron ahí, pues resucitó a San Juan Bautista, Miguel Ángel, a Marco Antonio, al Cardenal Richelieu y a Enrique VIII.
También participó en otras grandes producciones, como 55 días en Pekín, Titanic, Terremoto y El planeta de los simios, historia en la que volvió a participar cuando interpretó un pequeño papel en la nueva versión de Tim Burton
John Charlton Carter, como era su verdadero nombre, nació en Evanston, Illinois, el 4 de octubre de 1924, y ya desde pequeño amó el teatro, lo que le llevó a inscribirse en cursos de teatro en la Universidad, donde conoció a su esposa Lydia Marie Clarke, con la que tuvo dos hijos.
Con ella interpretó varias obras de teatro, y más tarde protagonizó en 1948 la obra de Shakespeare Antonio y Cleopatra, que le proporcionó gran éxito durante dos años.
Heston fue contratado para interpretar el papel de Marco Antonio en la película Julio Cesar (1949), dirigida por David Bradley, que le abrió el camino al estrellato. Con este mismo director había trabajado ya en Peer Gynt (1942).
A partir de ahí su carrera despegó, y realizó decenas de películas, entre ellas El mayor espectáculo del mundo (1951), de Cecil B. DeMille; Cuando ruge la marabunta (1954), de Byron Haskin; El secreto de los incas (1954), de J. Hopper; Horizontes azules (1955), Los diez mandamientos (1956), de C. B. DeMille, y Sed de mal (1957), de Orson Welles.
Consiguió el Oscar al mejor actor protagonista por su trabajo en Ber-Hur en 1960, aunque él siempre dio más valor a la calificación de «Mejor marido de Hollywood».
Dos años después, 1961, protagonizó la película El Cid, de Anthony Mann, junto con Sofía Loren, y rodada en Peñíscola (Castellón, España).
Su filmografía durante los años sesenta se completa con películas como 55 días en Pekín (1963) - con Ava Gardner, y rodada en España-, El tormento y el éxtasis (1965) -basada en la novela de Irving Stone y en la que encarnó el papel de Miguel Ángel-, El señor de la guerra (1965) - ambientada en la Normandía del siglo XI-, Kartum (1966) -junto a sir Laurence Olivier-, y El planeta de los simios (1968).
A éstos, siguieron otros papeles históricos, con Los indomables -sobre un magnate de plantaciones en Hawai-, y Marco Antonio y Cleopatra, rodada en Almería y en la que intervinieron los actores españoles Fernando Rey, Juan Luis Galiardo y Carmen Sevilla.
También trabajó en Los tres mosqueteros (1974) - en la que hizo de cardenal Richelieu, y rodada en España-, Aeropuerto 1975 (1974), Terremoto (1974) -con Ava Gardner-, entre otras películas.
Junto con su figura artística, que completan otras 70 obras de teatro y seis libros, también tuvo una fuerte faceta política en el hombre conocido como el último bastión de los conservadores en Hollywood.
Además de ser un republicano acérrimo, fue un firme defensor del uso de las armas, como lo demostró desde la Asociación Nacional del Rifle, que presidió durante años.
por VIRGINIA HERNÁNDEZ (El Mundo)

Una mezcla de maestría, con unas gotitas de socarronería, todo ello regado con un generoso chorro de humor negro. Así era Rafael Azcona, el mejor guionista del cine español, según sus palabras «digamos que uno de los más persistentes». Azcona (Logroño, 1926) llevaba tiempo luchando contra el cáncer de pulmón que finalmente ha acabado con su vida a los 81 años.
'El pisito' (1958), de Marco Ferreri, 'Plácido' (1961), 'El verdugo' (1963) y 'La escopeta nacional' (1978), de Luis García Berlanga; 'El bosque animado' (1987), de José Luis Cuerda, 'Ay, Carmela' (1990), de Carlos Saura, 'Belle Epoque' (1992), de Fernando Trueba, 'La lengua de las mariposas' (1999), también de Cuerda... Su genio está detrás de títulos emblemáticos desde la posguerra hasta prácticamente nuestros días.
Comenzó en 'La Codorniz' en 1951, la revista humorística en la que creó un personaje que pasó a la historia: el repelente niño Vicente. De su paso al cine tiene la culpa el italiano Marco Ferreri. Con él creó 'El pisito' (1958), una película protagonizada por Mari Carrillo, Maria Luisa Ponte y José Luis López Vázquez, cuyo argumento asusta por su actualidad: la imposibilidad de una pareja de enamorados de comprarse su propia casa.
«Marco Ferreri quería ser productor, pero le costó lo suyo, porque no encontraba dinero para producir lo que escribíamos», explicó Rafael Azcona en una entrevista. Así que «un día le dije: '¿Por qué no te haces director y buscas a un productor que te pague a ti y a mí?'. El tío lo encontró, pero fue en Italia. Y hasta ahora».
Allí trató con nombres tan sonoros como Mastroiani, Sordi, Antonioni, Fellini... «Pero a mí la gente importante nunca me ha interesado demasiado. Por ejemplo, jamás hice nada para relacionarme con una actriz. Digo, sentimentalmente», reconoce en la misma entrevista.
Un hombre al que le gustaba pasar desapercibido y que no era asiduo a los actos sociales ni a las alharacas. Ganador de seis Goyas, incluido uno de honor, fue emocionante el homenaje que recibió en el Festival de Málaga en 1996, que presentó Maribel Verdú, una actriz especialmente cercana a él.
Que no le gustaba demasiado salir en los papeles se notaba en sus razonamientos, exentos de todo protagonismo: «Las películas son de los directores, mientras que el guión es como el encofrado de un edificio, que tiene que estar pero no se puede notar». «Una vez terminado el guión, se lo entrego al director y ya no quiero saber más de la película, porque un guionista en un rodaje es un alienígena que sólo estorba».
Además de sus más de 90 guiones, es autor de novelas como 'Los muertos no se tocan, nene', 'Los europeos', 'Pobre, paralítico y muerto' o 'Los ilusos'.

La primera aparición en un filme de Richard Widmark fue todo un tributo al cine negro, género a cuyo prestigio contribuyó en multitud de ocasiones a lo largo de su prolífica carrera. Su encarnación de Tommy Udo será recordada por las terrórificas palabras con las que empujaba a una anciana paralítica desde lo alto de una escalera en El beso de la muerte El beso de la muerte (Kiss of Death, 1947) de Henry Hathaway.
Hathaway no estaba convencido de que el perfil físico de Widmark pudiera transmitir con fidelidad las características del personaje, pero el director acabó por darle una oportunidad tras la insistencia del patrón de la 20th Century Fox, Darryl Zanuck.
De una forma simbólica, ese empujón, cuya sordidez amplificó el actor con una malévola risa, serviría para precipitar el lanzamiento al estrellato del actor estadounidense, fallecido el lunes a la edad de 93 años. A partir de su papel en 'El beso de la muerte', por el que recibió su primera nominación al Oscar como mejor actor secundario, Widmark firmó un contrato con los estudios de Zanuck por siete años.
Los inicios de su carrera dramática están ligados al teatro, por el que sentía una auténtica pasión, que le llevaría a dar clases de dicción a los 24 años en la universidad de Lake Forrest. Su primera aparición en un escenario se produjo en plena Segunda Guerra Mundial. En 1943, el actor, que se había librado del servicio militar obligatorio al tener un tímpano perforado, participó en el montaje de 'Kiss and Tell, estrenado en Broadway en 1943.
Cuatro años después vendría su aparición estelar en el filme de Hathaway, al que siguieron más de 70 películas y series de televisión que lo convirtieron en una leyenda de Hollywood. Entre otros realizadores, Widmark trabajó con Joseph L. Mankiewicz, John Ford, Otto Preminger, Sidney Lumet, Elia Kazan, Vincente Minelli...
En su trabajo, el actor de Minnesota supo aportar a sus personajes la profundidad y la maleabilidad que requería la diversidad de roles, ya fuera el malvado arquetípico, el detective, el héroe militar o el vaquero rudo.
De talante independiente, fue uno de los primeros actores que decidió participar en la producción de algunas de sus películas para controlar los diferentes aspectos de su carrera profesional, y también una de las grandes estrellas de Hollywood en dar el salto a la pequeña pantalla en la serie policiaca 'Madigan' (1971).
Su única incursión en la dirección fue con la película The Secret Ways (1961), donde compartió la realización —que no los créditos— con Phil Karlson.
Demócrata convencido, Widmark se licenció en Derecho y Ciencias Políticas y desarrollaría sus ideas políticas durante un viaje en bicicleta por Europa, al atravesar la Alemania nazi.
Detestaba la violencia y lamentaba la evolución del cine estadounidense, del que afirmó en una ocasión que estaba dirigido por "ejecutivos sin dignidad alguna". Renunció a comerciar con su vida privada y se mantuvo alejado de los focos de la prensa y el star-system.
A la edad de 76 años, decidió poner punto y final a una exitosa carrera profesional por la que ha sido comparado con John Wayne y Robert Mitchum.
La revista 'Hollywood Reporter' dio noticia del fallecimiento de Richard Widmark el pasado día 24 en su hogar de Roxbury (Connecticut, EEUU), donde vivía retirado desde hace 1990 con su segunda esposa, Susan Blanchard.

COPENHAGUE.- Ola Brunkert, batería del grupo sueco ABBA, ha fallecido en su casa de Artá (Mallorca) debido, según apunta la autopsia preliminar, a un accidente. Nacido en Estocolmo en 1946, tocó en algunas de las giras del célebre cuarteto, integrado por Björn Ulvaeus, Benny Andersson, Agnetha Fältskog y Anni-Frid Lyngstad. El grupo, que estuvo unido desde 1972 hasta 1982, vendió más de 360 millones de discos en todo el mundo.
"Es tan triste, fue muy importante para ABBA en sus primeros años. Era amable, humilde y creativo, siempre tenía algo que aportar, y era un buen amigo", ha declarado Björn Ulvaeus a la edición digital del periódico sueco 'Aftonbladet'.
Ulvaeus destacó la importancia de Brunkert para el cuarteto en los primeros momentos y dijo de él que era uno de los mejores baterías de Suecia.
Fue hace un lustro durante el estreno del musical 'Mamma Mia!', basado en composiciones del grupo, que Ulvaeus se encontró por última vez durante un "rato" con Brunkert, a quien reconoció que no veía desde hacía 20 años.
Iniciado en el jazz, Brunkert fue durante las décadas de 1970 y 1980 un cotizado músico de estudio para gran cantidad de bandas suecas, entre ellas ABBA, con la que colaboró desde su primer single, 'People need love'.
Brunkert y el bajista Rutger Gunnarsson fueron los únicos músicos que tocaron en los nueve discos del grupo sueco, con el que actuó también en sus giras internacionales en 1977, 1979 y 1980.
Brunkert residía desde hacía muchos años en Artá, una localidad turística de la zona este de la isla de Mallorca.